jueves, 6 de octubre de 2011

El cometa

El corazòn late y late, desordenado, y se empecina en ubicarse directamente en mi garganta.
Cuàntos años hace que èsto no me sucedìa? No lo se...
Son esos dìas en que parece que hay algo màs fuerte que el sol, iluminando. Me pongo lentes oscuros para no verlo, mientras trato de olvidar su presencia. Me deslumbra de todos modos, y logra encenderme toda.
Decido permitirme esta incandescencia.
El fuego efìmero de un brillante cometa que pasa, tambièn existe, ...despuès de todo.

Ojos de Agua...

Se lo que te propones,
ojos de agua,
presionando entre mis letras,
insistente, hasta inflamarlas.

Quieres obtener
de ellas los mejores versos,
untando almíbar mortal
sobre mis pobres armas.

Ahora resulta imposible,
mosca atrapada,
pensar en algo màs allà
del disparo certero de tu próxima carta.


Pero de este deseo de papel,
poeta inclemente,
aunque crepite encendida entre tus verdes flamas...

Sòlo podràn nacer, de Amor...palabras…

miércoles, 5 de octubre de 2011

Poesìa èpica (intercambio con Rubèn Ivanoff, poeta amigo)

Caballeros del siglo XXI (A Martika)


Autor: Ruben Ivanoff

Te lo dedico a vos, Amiga mía, por ser mi Dulcinea perenne en el día de hoy. ¡Gracias!


Caballero del siglo XXI
como si en verdad los hubiera...
Esperando con paciencia
el acto heroico, la azaña
que ante mi bella dama,
(mi Dulcinea perenne),
me enaltezca prontamente
para ser apenas digno
de su sonrisa clemente.

Nunca he montado un corcel
nunca he vestido armadura
nunca he vencido en batalla
nunca he vivido esos tiempos,
porque aquí donde nací
no existen los caballeros;
simplemente los rockeros
y suaves hombres naif.

Pero nunca me resigno,
a abandonar a mi amor;
amor al amor, por amor mismo,
dulcemente redundante,
de mi pasión la constante
en mi corazón vibrante
de mi alma la razón
de tan intensa emoción.

¿Puede un hombre ser hoy día
un romántico incurable,
enfermo de amor y locura
con la pasión en las manos,
en la escritura el color?.
Yo no se, de dónde vino,
yo no se por qué, mi amigo;
pero él, en mi espejo, me vió.

Poesìas épicas, intercambio con Rubèn Ivanoff (amigo poeta)

De dònde saliò el caballero? (Para Rubèn, que inspira poesìa!!!)


De dònde salió el caballero
que con tamaño detalle
me honra con tal sobreestima?

Si tan sòlo soy mujer de pueblo
comun y corriente en la carne
indigna de su fantasìa…

Señor mìo, tal dama no existe.
No hay ninguna ya, hoy dìa
con la virtud tan pura
con un semblante sin sombras
de piel tan clara, sin artificios
con porte de reina y el habla
tan dulce e inteligente…
como para justificar
librarse Usted en batalla.

Pero como fui bien enseñada,
agradezco la”intenciòn“ de su regalo
la atesorarè entre mis manos
la acariciarè de tanto en tanto
Y a mi caballero asì, vivirè recordando.

Pero el corazón se lo devuelvo,
quizá pueda encontrar a aquella
merecedora del encantador reflejo
verde de su mirada de agua.

Yo me dedicarè a desear de lejos
esos tiernos ojos suyos
cuyos espejos me muestran bañada de Amor entre letras doradas
extasiada de su romanticismo incurable
de historias imposibles cargados
Y hare que lo nuestro quede
en el limbo de lo no realizado.

Asì serà siempre divino,
quizá por imaginado
mejor aùn que lo vivido
de mariposas plagado
anhelando cada dìa el reencuentro…

Amor, sin edad y sin tiempo
Sin dártelo, por siempre … te tengo…

viernes, 19 de agosto de 2011

SENTENCIA

Ella espera, el momento exacto, muy quieta, a los pies de su cama.

Ella sabe, cuanto èl debe, el dìa y la hora, todo està escrito, en su libro de almas.

La vida, que yace a su lado, envejecida y ajada, le manda una mirada transparente de cristal astillado.

Los ojos de ambas se cruzan, una con el tiempo cumplido, para bien o para mal, sentenciada. La otra expectante, con rostro culpable, abocada a su tarea, para algunos desagradable.

El hombre no despierta, sueña con una, espera a la otra. Sabe que se encuentra en el limbo de Morfeo, donde los relojes no existen, salvo el dìa eterno de los no muertos.

De pronto la vida, lo acaricia impotente, mira con desespero a la otra, a quien no se le mueve un pelo. Pero aquella, cuando de pronto cierra de un golpe el libro polvoriento, habiendo llegado a la página final, lo mira a èl… y nada sucede.


Es la ciencia, soberbia, que aparece en escena, desafiando a una y otra, con alboroto insolente. Tiende al hombre su blanca mano enguantada. El la siente, dentro de su ojos apagados, y respira aliviado.
Ahora sabe que la pròrroga, se ha ejecutado.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

“No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

Pensamiento de A.Rogers (1931)
Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo..
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo...
...es el fin de cualquier Nación.
“No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Sin mencionar la palabra "amor"...

Sos un nueve -te dije. Te me quedaste mirando y te expliquè que me
referìa a aquella película que vimos un par de noches atrás.
Un nueve… què loca teoría… clasificar a los seres con números y a
Dios, con el diez.
Y aunque yo no me sienta màs que un siete, ni jamàs me haya molestado
en tener una nota mejor, vos sos nueve por donde te mire, casi
perfecto, casi etéreo, con un poco de Dios asomando por tus ojos y las
manos cargadas de caricias.
Y por què vos te das un siete…?- preguntàs entre inocente y pìcaro. Y
me rìo y callo, me hago la tonta, me sale bien. Sos humilde -decís, ya
rodeándome con tu largo brazo y dispuesto a jugar el otro juego, ese
que empieza con risas, cosquillas y mordiscos. Y volvès a preguntar
por què, y yo dejo escapar varias carcajadas, esquivando tus besos y
tus manos mientras devuelvo los pequeños pellizcos y arrebato tu
almohada...quizà para distraerte y que ya no cuestiones nada y no te
enteres, ni te des cuenta, y sòlo disfrutes, como siempre, y que mi
nùmero siete parezca de vez en cuando un ocho y algunas pocas veces,
por efecto de alguna alquimia, un cosmético afeite, o quizá una
ilusión òptica… un nueve…