martes, 14 de julio de 2009

Un relato hiperbreve

El relato hiperbreve, muy usado por la genial escritora Ana Marìa Shùa, es siempre atractivo para los ansiosos, como yo.
En este estilo narrativo se puede decir mucho, con muy pocas palabras y en unas pocas lìneas.
Para lograr ese aire misterioso, de texto en clave, hay que releer y revisar, una y otra vez lo escrito, y tratar de que cada palabra sea elegida con sumo cuidado para trasmitir aquello que se quiere decir, lo más exactamente posible. Ademàs, tambièn tenemos que hacer literatura embelleciendo con imàgenes! Hay que recordar que es un arte. Y lo mejor de este ejercicio es justamente intentarlo, una y otra vez, sacar unas palabras y poner otras, pulir, retirar artìculos, perfeccionar tiempos de verbo y demàs. Todo, sin pasar de los diez renglones.
Y si luego de todo esto, lo que queremos decir sigue ahì, Bingo!, jajjaj.
Los dejo con este pequeño juego, se aceptan siempre comentarios, interpretaciones varias, etc.
Abrazos inmensos

La misma moneda

Desnuda me revelan tus ásperas letras. En tu escrito, virgen, apasionado, se ve claramente mi reflejo sin adornos, sin falsos dorados.
Esa soy? –me pregunto
Me avergüenzo, me asombro… y finalmente me acepto.
Soy un personaje apareciendo en dos ficciones al mismo tiempo. La buena, la mala. Dos caras. La misma moneda…
Apoyo tus palabras de filoso borde sobre mi pecho angustiado de saberme descubierta y, como siempre, prefiero seguir bebiendo la savia dulce de tu fruto,…y, separando las espinas, aún llagándome la piel, continuar buscando el núcleo, tu verdadero ser y así, desde las sombras mentirosas de mi alma,…seguir contigo, un poco mas…

Ejercicios literarios...

A veces hay textos, tipo verso o reflexiòn que uno escribe, inspirado por un sentimiento, propio o ajeno y, a los que escribimos por deporte ( a algunos màs vale nos servirìa "hacer" un deporte!), nos sirven como pràctica... Por ejemplo, para màs tarde volcarlo como adorno o párrafo ya trabajado y pulido, en un cuento o en un capìtulo de una novela breve o algo asì.
En este caso, Corazòn Ausente, puede ser eso, un cuento breve, una simple prosa, tipo verso, sin métrica ni nada (espero no decir una barrabasada ya que la tècnica de la poesìa no es lo mìo). Pero bueno, algo asì.
Esto es muy tìpico de los talleres literarios, una idea dada por un maestro a modo de inspiraciòn para el grupo, genera una cantidad de diferentes escritos que realmente es llamativa. Creo que lo que genere tiene que ver, asì como pasa en los estados onìricos, en lo vivido recientemente, en algo visto, fantaseado o leìdo. Es vàlido si conduce a la creaciòn.
Ahì va un ejercicio de estos, me parece que es bello, y más allá de errores o desatinos en la tècnica, puede integrar y tener su lugarcito en este espacio.

EL CORAZON AUSENTE

Levanto el tubo del teléfono y sigues ahí. Para que nunca esté sola. Evoco la negrura de tus ojos que me abrasa. Una extraña calidez que sosiega sale del aparato para cobijarme. Escucho atenta. Cada suspiro tuyo es una especie de amor nuevo que llega montado a los cables callejeros y mojados por la lluvia. Antes que tu voz, llega el afecto. Antes que las palabras, me alcanza el calor de tu pasión.

Y yo no te envío nada...

Los cables de mi casa están secos. Son hilos viejos. ¡Sin embargo, vos decís que te llego, te conmuevo y que te doy tanto! Luego cuelgo y, entre extrañada y compungida, me detengo a ver mi imagen reflejada en el ventanal y mis dudas se aclaran.
No tengo nada para darte porque todo lo entregué al amor primero. Veo en mi propio reflejo azulado, el hueco que atraviesa mi pecho de lado a lado. Y, en su través, contemplo su rostro tan ansiado en un portarretrato.

domingo, 12 de julio de 2009

de còmo aprendí a leer con el Sr. Bradbury...

Hoy no voy a postear un cuento, no... Hoy recordè y repasè, como una estudiante obsesiva, mi libro de cabecera, Farenheit 451, escrito en 1953, por un Ray Bradbury joven y visionario del futuro.
En este libro, del cual les publico el extracto màs abajo, se habla de la locura de los medios de comunicaciòn que vivimos hoy dìa... Yo no se si està bien o si està mal, sòlo se que màs alla de messengers, facebook, telèfonos celulares y mensajes de texto, a màs de la tele y la interactividad que nos propone dìa a dìa,... yo sigo recurriendo a los libros. No reniego, como lo hace Mister Bradbury, a quien admiro màs allà de lo razonable, de los medios, pero sì, los miro con respeto y cuidado ... y hasta con un poco de miedo...
Me tomo hoy el atrevimiento de recomendarles pensar, reflexionar sobre esto y, tomarse el tiempo de leer Farenheit, si no lo han hecho. A los que les gusta sòlo lo modernoso, pues van a sentir que estàn leyendo algo actual, ya que todo lo que el escritor allì describe como si fuese una exacerbaciòn de la fantasìa, hoy, es realidad.
Sì, se han cumplido las profecìas de Sir Ray, salvo las de Crónicas Marcianas (aùn no habitamos Marte), y al que crea que Bradbury es un escritor de ciencia ficciòn sòlo futurista, bueno, es porque no entiende las metàforas! Todo lo que este maestro escribe es una gran metàfora. Sus cuentos son metàforas de cinco o diez pàginas! Magistrales, y eso que recibimos traducciones que no contienen la verba atiborrada de vocabulario impresionante del escritor!
nota: el que pueda leerlo en inglès, no se lo pierda, es una experiencia increíble pero con diccionario al lado.
Personalmente, cada dìa de mi vida, desde que leì este libro, trabajo para que cada pàgina que leo, en general, del volùmen que sea, antiguo o moderno, estè plena de vida, de placer, de oscuros misterios, de sabidurìa y de experiencias ùtiles ...o simplemente de "belleza de balde", como dice Manucho Mujica Làinez, que no le hace mal a nadie.
Hoy les quiero regalar este diálogo tomado del libro, espero que sirva para revisar, mirar dentro de ustedes mismos y ver, si en sus vidas, al ir a buscar refugio a los libros, encuentran pàginas en blanco... como uno de los interlocutores del diàlogo, o, por el contrario... y es mi deseo, las hallan abundantes de jactanciosa hermosura, de todos los tiempos posibles, de toda la magia y la fascinaciòn que necesiten para hacer dulces vuestros sueños, activo el amor y, para que al recoger sus pedazos en los tropiezos del camino, encuentren allì las instrucciones para rearmarse y seguir dando batalla!!!

Mil abrazos y disfrútenlo...

Extracto de Farenheit 451, de Sir Ray Bradbury (1953)

…Montag titubea y luego sigue: -En un tiempo tu debes haber querido mucho los libros.
-Touche!! -responde el jefe-. Por debajo del cinturón. En la mandíbula. Con el corazón partido. Las tripas abiertas. Oh, Montag, mírame. El hombre que amaba los libros, no, el muchacho disparatado, demente por ellos, que se trepaba a las pilas como un enloquecido chimpancé.
“Me los comía como si fueran ensalada, los libros eran para mí el sándwich del almuerzo, la merienda, la cena y el bocado de medianoche. ¡Arrancaba las páginas, me las comía con sal, las ensopaba con deleite, mordisqueaba las costuras, pasaba capítulos con la lengua! Docenas, cientos, billones de libros. Llevé tantos a casa que anduve años jorobado. Filosofía, historia del arte, política, ciencias sociales; nombra el poema, el ensayo, la obra de teatro que quieras; me los comí todos. Y después….después…-la voz del jefe de bomberos se apaga.
Montag lo apremia: -y después?
-Bueno, me sucedió la vida. –El jefe cierra los ojos para recordar. –La vida. Lo de costumbre. Lo mismo. El amor que no marcha del todo, el sueño que se vuelve agrio, el sexo que se hace pedazos, las muertes demasiado rápidas de amigos que no lo merecen, el asesinato de uno, la locura de otro, la lenta muerte de una madre, el suicidio brusco de un padre… una estampida de elefantes enfurecidos, un ataque total de la enfermedad. Y por ninguna parte, ninguna, el libro justo en el momento justo para rellenar la grieta de la represa que se viene abajo y contener la inundación, o recibir una metáfora, perder o encontrar un símil. Hacia el final de los treinta años, al borde ya de los treinta y uno, recogí mis pedazos, cada hueso roto, cada centímetro de carne escoliada, magullada o herida. Me miré en el espejo y perdido bajo el asustado rostro de un joven vi un viejo, vi odio por todo, por cualquier cosa, nombra la que sea y la maldeciré, y abrí las páginas de los magníficos libros de mi biblioteca y ¿qué encontré? ¿qué, qué?
Montag se aventura: -¿Páginas vacías?
-Premio! ¡Sí, en blanco! Bah, estaban las palabras, de acuerdo, pero me resbalaban por los ojos como aceite caliente, sin ningún significado. Sin ofrecer ayuda, ni consuelo, ni paz, ni abrigo, ni amor verdadero, ni cama, ni luz.
Montag recuerda: -Hace treinta años…. Las quemas finales de bibliotecas….
-Acertado. –Beatty asiente. –Y como no tenía trabajo, y era un romántico fracasado, o lo que fuese, me presenté para la primera clase de bomberos. Primero en subir los escalones, primero en entrar en la biblioteca, primero en ese horno, el corazón ardiente de sus compatriotas siempre en llamas, ¡rocíenme con kerosene, pásenme la antorcha!

jueves, 9 de julio de 2009

De las musas y los maestros de las palabras...

Antes de postear el cuento de hoy, quiero mostrarles còmo el maestro Manuel Mujica Làinez podìa describir a una mujer, con calidad y estilo y, a la vez, usar tèrminos sencillos, nada decorados. El tema es la forma, es el còmo, es ese “no se qué” que tienen las palabras simples en manos de un artista. En fin, es el Arte con mayùsculas, ese que todos los que esgrimimos humildes bolìgrafos azules, queremos imitar tratando de que nuestros sencillos trazos se parezcan en un mìnimo a los de los Grandes Maestros de la pluma. Ahí va el párrafo extractado de La Casa, de M. Mujica Làinez:

“A los cuarenta y pico, Rosa seguìa siendo una hermosa mujer. Habìa engrosado, como es natural, y eso que tenìa de adormecido, de voluptuosamente desmayado, eso de las lentas pestañas y la boca mòrbida y las redondas caderas, habìa acentuado su criolla languidez, conservando intacta la llama del deseo de Benjamín.”

Luego va mi cuentito, La Musa de la Bella Edad, que escribì hace un par de años tomando como imagen y musa a mi sobrina Soledad, sus desventuras casi amorosas, sus anhelos y futuros posibles… Y sobre todo, su bondad y la belleza de la que es dueña, ùnica e irrepetible. Sole, un beso inmenso para vos, en uno de los mejores momentos de tu vida, ya lo conocès, el cuento fue para vos y hoy lo compartimos con el ciberespacio… Una expresión de deseo…para Sole… que se cumplan todos tus sueños!!!!