viernes, 14 de mayo de 2010

DUALIDAD...

Hoy por fin lo lograste, venciste mis barreras, acabaste con mi diccionario de autoayuda para madres con depresión injustificada y constante.
Hoy finalmente me diste fin, con el filo certero de
tus palabras sin sentido, iguales a las de ayer y a las de mañana.
Quise volver al comienzo de mi libro de frases sabias aprendidas de memoria…
A la primer pàgina, con esa inicial frase que recitè, feliz de ayudarte, a mis diez años… o a mis quince o a mis treinta… y hasta recièn… cuando llamaste…
Y las encontrè en blanco,
Me quedè sin repertorio, sin defensas
Desnuda
Inacabada
Y tan sòlo brotaron làgrimas…
En inacabable vertiente, puras, necias, tontas, … tantas…!!!
Ahora que encontraste el lìmite…
Deberàs esperar que me reponga, que me reinicie,
O que vuelva el amor…
para rellenar mi disco rìgido de palabras vacìas para tu oìdo agujereado
Hoy no pude satisfacer tu necesidad de energìas
Hoy soy tu bastòn quebrado
No me queda resto…
Consumiste todo y deberàs reproveerte
Quizà con sangre fresca o con un corazón sano…
Que el mìo se parò en seco, incrèdulo y asfixiado…

Y sin embargo, vuelvo una y otra vez a ese misterio…
De pensarte ida… de imaginar un mundo sin tu presencia constante
de martilleante tristeza…
Y me digo… què pasarà cuando no estès?
Quièn desempolvarà mis recetas de felicidad, que jamàs preparaste...?
Quièn se acordarà de mì?

Aunque sea para desmoronarme y recordarme…
Que no hay dicha posible,
Que la insatisfacción es constante,
Que la vida no vale,
Que no hay nada màs allà de tu ombligo,
Que la existencia es inercia,
Y es angustia irremplazable,
Y esa inmensa “nada anestesiada” en espera de la muerte…
que te encargaste de enseñarme?

Seguramente te extrañarè
Y tanto por tu intensa presencia,
por haber librado por vos, mil batallas perdidas de antemano
Y porque aùn asì,
Sin aprendizaje, ni escarmiento…
Te seguirè queriendo tanto!

viernes, 7 de mayo de 2010

Dedicado a Marta Mena

HOY RECIBÌ EL MAYOR DE LOS HALAGOS. UNA ESCRITORA GENIAL... ORIUNDA DE LA PRECIOSA VENEZUELA... ME DEDICO UN POEMA DE SU AUTORIA... Y ME ARRANCÒ UNA LAGRIMA ENTRE SONRISAS DESDE TEMPRANO ESTA MAÑANA.
GRACIAS SINIESTRA NOSTRAM POR TU OSCURIDAD QUE ILUMINO MI CORAZON... DE LIRICA IMPECABLE Y BUSQUEDA DE LA PERFECCION CON TUS LETRAS Y TU SANGRANTE CORAZON CARIBEÑO QUE COLOREA LAS NIEVES DE SUECIA... ABRAZOS ARGENTINOS!!!!

DEDICADO A MARTA MENA

Mujer de coraza de hierro
Valiente y fuerte en su andar.
Corazón inmenso, que se le ve...
Cada vez que sus sentimientos aflora
A la realidad.

Mujer que no llora
Si no de felicidad.
Y que es digna,
Porque sabia y pura ella,
Dios, creo que es mucho más.

Que no se nota ahondar en ella
Porque esa escorpiana...
Magestuosa en su sensibilidad
Nos envuelve de amor a todos,
Y hasta lecciones nos dá.
Ésa es Marta Mena,
Mi amiga Argenta.

Martu... La argentina colorida
La rosa florecida, siempre rosa y linda,
Que inspira las emociones de muchos hundidos
En la vida... (Como yo);
Y con pocas palabras y diatribas,
Les devuelve la vida y la sonrisa
Con su percepción de la vida,
Y con su amor.

Tu punto táctico y sincero
Que se entrega en las letras
Y sientes con gran esmero,
Martu... Ese punto...
Vale oro, es la alquimia del corazón.

Yo quisiera agradecerte con éstas pocas líneas
El haber dedicado un espacio de tu tiempo
Para leer mis funestas líricas;
Te dejo mis cariños y éstas letras,
Que son sinceras, porque salen de mi corazón.

Y tanto sos, que las letras son amenas,
Ando feliz gracias a vos.

Beso.

viernes, 29 de enero de 2010

Cuando vuelves a casa...

Cuando al marcharte me dejas,
la fragancia de tu ausencia…
me acompaña el amargo vacío,
dulce amigo… hasta que vuelvas.
Y, como siempre, me quedo
desolada entre los ecos,
de mis quietas intermitencias
buscándote entre las pocas cosas
“nuestras” que aquí quedan…
Y si al día siguiente necesito
tal vez una risa queda,
claro!, no la encuentro…!
te la llevaste en tu maleta…
Como te llevas contigo
por las dudas, mis caricias
junto con la alegría y tu paciencia
por el reclamo inclemente…
De si vuelves…, y que cuándo...
o que… otra vez!… y mi llanto…
Pero es que no dejas nada
aquí en la casa y se van contigo…
la pasion…
la suavidad…
lo fragante…
la ternura…
hasta la vida…
Y sólo me queda…
una piel helada,
mis dos manos vacías,
el sexo clausurado,
la boca exánime
el cuerpo sin tu peso
que se siente tan liviano…
Y entonces quedo,
esperando…
Hasta que vuelves…
como siempre…
soplando siete alientos divinos
sobre mis labios que despiertan…
Huracanada tromba en el reencuentro
Devuelves la vida que es mía
saltando sobre mis raíces, feliz…como un niño
inundándome de almíbares
y dibujando con besos
mil sonrisas en mi cara

Y la memoria se esfuma…
Y el deseo nos gana…

Toda pena se olvida, mi amor
cuando vuelves a casa…

sábado, 26 de diciembre de 2009

sábado, 19 de diciembre de 2009

Mi ayer...


Mi Ayer…

Leyendo al Señor Bradbury supe que tengo piedra libre! Me autorizó a mantener en un lugar dentro de mi mente,…mi ayer.

Hoy me confirmó que no está mal que conserve mi colección de revistas de amor Intervalo, aunque ahora solo lea “literatura”. Me autorizó a sumar. Sólo a sumar en mi vida. A amontonar experiencias sin descartar las antiguas, las pasadas, las de mis distintas edades. Y hoy sentí que ya no estoy sola. Estoy rodeada de todas aquellas Martas de mi historia. La de cinco, la de diez, la de quince, hasta la de antes de ayer. Y junto con ellas, de toda la gente que me ayudó a crecer en aquellos momentos…

Cuantas escenas de ciencia ficción, o realismo mágico encierra la vida de un ser humano!

Puedo ser, cada vez que lo necesite, esa nena de cabello rubio y piel nacarada. Aquella cuyo almuerzo ideal, no era en un restaurante mexicano, jamás un asado, menos, algo que fuera verde... Esa Marta en miniatura que compartía, mitad y mitad, medidas con regla, el sándwich de queso con su mejor amigo, el “negro”, aquel perrazo mestizo y oscuro que vagaba en el monte correntino, hasta que el amor desmesurado por la nena y las comidas que ella odiaba, lo esclavizaron voluntariamente hasta la muerte…

Pero lo mejor de todo, Señor Bradbury, es que si conservo aquellos banquetes compartidos con el perro, aparece también un joven de porte imponente de unos treinta y largos y uniforme color cafè con leche… que resultaba ser mi viejo. En cuyos brazos arremangados despertaba cuando me alzaba adormilada de la montañita de arena en la que jugábamos el negro y yo, luego del mediodía. Con aquellas situaciones a resguardo, volvieron los besos aroma colonia Atkinsons que depositaba silencioso en mi cabeza y en la de mi amigo, para dejarnos acomodados en la cama arriesgándose a la ira de mi madre, preocupada por los gérmenes.

Volver a sentir aquel tiempo…! Las pieles tensas de mis padres; los desfiles de los marineros con el río color ladrillo de fondo, la tierra colorada bajo mis pies de cinco almanaques...; aquel primer y desconocido pecado… Ese adolescente aindiado que practicaba conmigo caricias prohibidas en una casita de madera, frente al destacamento de prefectura en donde vivíamos mi familia y yo, sin que nadie pensara en el peligro latente… Escapadas inconfesables…besos largos y enormes para mi cara…y al fin hoy puedo permitirme recordar sus negras cejas y sus inmensas manos morenas sucias de tierra secreteando bajo mis blusitas risueñas..., y extrañamente, las volvería a besar agradeciendo aquella dosis oculta de amor que conocí tan precozmente.

Y le pediría de nuevo, altanera, a mi padre con aquella vocecita aùn iletrada que fue mía, tan engreída como caprichosa, que meta al calabozo al marinerito aquel (rápidamente ascendido) que, viéndome jugar entusiasmada con una peligrosa Yarará, tuviera el tupé de dispararle salvándome la vida, pero destrozando en mil pedazos aquel colorido juguete nuevo…

Cuántas he sido desde aquella rara infancia…, cuántas soy, cuántas historias…., ha saltado la tapa de la olla a presión, quiero servirlo todo dentro de mis cuentos como un potaje de intrincados ingredientes y sabrosas especias, para poder revivir cada edad… cuando quiera…

Gracias, por el permiso, señor…

martes, 15 de diciembre de 2009

De la modernidad y otras yerbas...

Hoy me preguntaba què fue de aquellas diferencias que tanto adoraban nuestros compañeros del sexo opuesto. Aquello del ondear de la carne femenina, de la que tanto hablaban los poetas... o del òvalo perfecto de un rostro... o de la contundencia de una cadera... Parecen cosa de libros de historia del arte... Pero sin ir màs lejos... Nuestra Coca Sarli, hoy serìa una participante de Cuestiòn de Peso, si este programa siguiera.
De què hablaràn hoy los nuevos poetas... de otros temas... supongo, no de mujeres...
Claro, si cuando veo a nuestras modernas ideales de belleza femenina, veo casi lo que les describo en el cuentito corto, màs abajo, veo casi casi, a un hombre... mujer.
Quièn ideò todo esto? Por què hay que pasar la vida midiendo centìmetros y evitando que un muslo se mueva solo... y si rebota què? se termina el mundo acaso?
Al contrario... creo que la mayorìa de los varones estàn siendo vìctimas de nuestras ansias de ser igual a ellos... hasta en el cuerpo... y estàn dudando... y estàn cambiando...
el tema es cambiando para adònde... aùn los queremos aquì... aunque no les prestemos atenciòn en nuestra carrera del gimnasio al baño y del spa al cirujano... queremos seguir disfrutando de la diferencia!!!!!!!!!
Abrazos enormes... y por allì abajo hay una poesìa que no me habìa animado a mostrarles porque hace rato no andaba de poeta... pero vale, todo vale para despuntar el vicio que tenìa algo adormilado.

Reneè, o... como quieres que te quieran?

Rennè o… còmo quieres que te quieran?

Rennè acomodaba la cortina de cabello platinado con los dos brazos en alto para poder lucir la melena más larga y lacia de la fiesta. Era pelo natural, claro, Ernesto podía pagarlo, había sido siempre un buen amante, rico, considerado, generoso…
Estaba sentado sobre la cama…con las rodillas separadas y la corbata esperándolo sobre una de sus piernas. Miraba las tarjetas de invitación a la fiesta de fin de año de la empresa. Le habían dado un puesto importante, un ascenso, finalmente. Reneè era lo ideal para sentirse un ganador completo. Para humillar a los demás, con sus esposas comunes y corrientes, y cargados de hijos...
Reneè seguía con sus afeites y preparativos… usaba sus grandes y finas manos para untarse un poco mas de máscara para pestañas y profundizar aun mas su mirada verde…
De reojo observaba con satisfacción sus miembros delgados, de torneados bíceps deseados por tantas mujeres en el gimnasio al que acudía. Sonrió estudiadamente para probar la elasticidad del relleno de sus labios rojos… y los encontró bastante naturales, hasta los hubiera preferido más llamativos para provocar de verdad, pero quería combatir esa tendencia a lo bizarro y se anotaba en las sutilezas... La mandíbula, decidida, avanzaba sobre las mejillas hundidas que todas deseaban tanto,… y los pómulos altísimos daban el toque exótico y sensual a su rostro anguloso y moderno.
Ernesto entró para apurar un poco los trámites de producción. Tomó la caderita angosta con ambas manos. Falta algo aquí –opinó. Reneè aclaro que estaba igual a una muñeca Barbie, apenas unos centímetros menos de cintura que de cadera, un imposible... El, no demasiado convencido, pero igualmente conforme, tomó los grandes senos ingrávidos, sopesándolos.
Reneè le agradeció otra vez por el costo de esos pechos de colección, pero de un modo menos habitual, simplemente ofreciéndole la recién siliconada boca por unos segundos.
Ya casi estoy –dijo
Vamos-contestó él
Y se fueron caminando hacia el garaje, Reneè de largo, en altura igual a Ernesto, enfundada en su vestido plateado, con la melena ondeante sobre la escotada espalda del diseño exclusivo.
Ernesto tomándole la mano, opinaba que Reneè era la piedra fundamental de su carrera ascendente y de su vida de estilo y suntuosidad.
Pasaron una noche sensacional, bailando y seduciendo por partes iguales, siendo la pareja soñada de la fiesta. Dejando a los directivos convencidos de que tenían al mejor elemento en la vicepresidencia de la compañía. Un tipo decidido, que había sabido inclusive ganarse un trofeo impecable, como Reneè, a quien no hacían sombra ni las estrellas de Hollywood.

Cuando se iban retirando los invitados, Ernesto le deslizó al oído enjoyado la idea de seguir festejando en otra parte. Reneè tomó su carterita de canutillos y piedras y le puso su mano en el antebrazo, para partir con elegancia.

Y el infinito pasillo del Grand Hotel, los vio retirarse, hermosos como dioses de un olimpo especial, caminando con la cadencia de la brisa marina… y nadie supuso cual serìa la conversación que los hacía reír y vibrar al unísono…

Qué pensàs de una pizza, champán y billar, Reneè? -disparó divertido
Por supuesto que quiero! -Gorjeó con voz cascada Reneè

Amor mío! –exclamó el, demasiado alegre por los brindis
No te lo dije mil veces? Eres ideal!
La mujer perfecta es un hombre!